Riesgos e Impactos en las Cadenas de Valor en el Radar de los Inversores

Cada vez con más frecuencia, los inversores locales, y en especial los inversores globales están colocando su mirada y definiendo sus inversiones basados en los riesgos e impactos de aquellos países, mercados y empresas en los que se gestionan adecuadamente los riesgos e impactos en sus cadenas de valor.

Actualmente, el sistema de producción en las empresas ha evolucionado de un modelo integrado, donde todo ocurría bajo un mismo techo, a unas estructuras abiertas donde la empresa suele ser parte de una cadena de valor más o menos compleja, tanto a nivel nacional como internacional.

La optimización de procesos o el costo de la mano de obra son factores que han hecho que esta cadena de valor busque, cada vez más, oportunidades para mejorar sus sistemas. Esta práctica empresarial totalmente entendible en una economía de mercado, trae aparejado en muchos casos severos riesgos e impactos sobre aspectos sociales y ambientales.

En este contexto, las empresas deben ser capaces de gestionar adecuadamente dichos riesgos e impactos en sus cadenas de suministro, de tal forma que el producto elaborado sea producido dentro de una cadena de producción alineada con las políticas que aseguren un adecuado balance en las dimensiones económicas, ambientales y sociales, tomando en cuenta a su vez las expectativas e intereses de sus partes interesadas.

La cadena de valor depende de todos sus eslabones y por tanto es crítico ser capaz de establecer mecanismos de control que permitan asegurar que el producto final sea el resultado de una gestión empresarial responsable.

Hasta no hace mucho tiempo, con el solo hecho que un país, un mercado o una empresa pudiera acreditar buenos ratios en la performance de la gestión de los riesgos e impactos económicos y financieros, era suficiente para definirlos como destinatarios de inversiones. Hoy, y con cada vez más frecuencia, una gestión de políticas públicas que asegure mercados con fair play, o empresas que gestionan adecuadamente sus riesgos e impactos en aspectos ambientales y sociales, representa una verdadera ventaja competitiva apalancada en inversiones sostenibles, que aseguren estar financiando de manera responsable actividades para las generaciones futuras.

Fernando Passarelli, Coordinador VALOR RSE + Competitividad